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¿Qué son las micelas? seguro que te lo has preguntado mil veces.

Sabemos que os gusta aprender y conocer más sobre este, nuestro apasionante mundo de la cosmética y el cuidado de la piel, y por eso hoy queremos hablar de algo que encuentras en las estanterías de los supermercados, las farmacias, las tiendas de los aeropuertos… ¿sabes lo qué es el agua micelar? ¿y las micelas?

¡Vamos a desvelar sus secretos!

¿Qué es el agua micelar?
En realidad, cualquier producto que contenga un detergente (también conocido como tensioactivo o surfactante) puede decirse que es “agua micelar”.

Y, ¿qué son las micelas? Pues un conjunto de moléculas de aceite con dos polos o, las estructuras que forman los tensioactivos cuando alcanzan una determinada concentración en el agua.

Piénsalo así: los tensioactivos son pequeños puentes químicos con un extremo que ama el agua (hidrofílico) y otro que ama el aceite (lipofílico). Cuando se vierte un montón de estas moléculas en el agua, las partes que aman el aceite quieren estar juntas para alejarse del agua. Así, las moléculas de surfactante forman espontáneamente estas manchas esféricas en las que todos los extremos aceitosos apuntan hacia el centro de la esfera y todos los extremos amantes del agua apuntan hacia el exterior de la esfera, donde está el resto del agua. Por eso los tensioactivos son tan buenos para dispersar el aceite: las gotas de aceite pueden “esconderse” del agua en el centro de la micela para poder suspenderse o ser arrastradas.

 

micelas

Fuente: Jwleung / CC BY-SA


 

Para entenderlo fácil, CUALQUIER producto con tensioactivos formará grupos de pompitas en la superficie del agua, retirando la suciedad. Aunque, es verdad, agua micelar es un nombre mucho más elegante que limpiador facial con tensioactivos, ¿verdad?

Entonces, ¿qué es el agua micelar?

Un producto dermocosmético que se puso de moda entre las mujeres francesas al principio del siglo pasado, por su capacidad de limpiar la piel atrapando el maquillaje y los restos de cremas y suciedad, sin necesidad de frotar e irritar la piel.

Y, ¿hay algo diferente en el agua micelar?

Normalmente contienen lo siguiente:
*Agua
*Un glicol (por ejemplo, hexilenglicol, pentilenglicol), que actúa como humectante e hidrótropo (mejora la solubilidad del maquillaje en el tensioactivo).
*Solubilizante (por ejemplo, Polisorbato 20): el tensioactivo que realiza la limpieza.
*Conservante

La mayoría de estos productos micelares utilizan tensioactivos no iónicos que hacen muy poca espuma. Son como limpiadores pero no se sienten en la piel como limpiadores tradicionales. Los ingredientes no iónicos también suelen ser más suaves que sus primos aniónicos, los sulfatos. Por eso, quizás el “gancho” de estos productos es que se parecen más al agua que a un limpiador tradicional de gran espuma y por eso también, se comercializan para pieles sensibles.

Y, ¿cuál es la diferencia entre agua micelar y  los limpiadores a base de aceite? 

Dado que la mayoría de la población utiliza protectores solares u otros productos cosméticos de base oleosa para el cuidado de la piel y a prueba de agua, un agua micelar o un producto limpiador tradicional pueden no ser suficientes para eliminar todos los aceites de la piel.

 

 

Es decir, la naturaleza de los productos de base oleosa para el cuidado de la piel que usamos a diario, requieren de un limpiador tensoactivo más fuerte o de un limpiador de base oleosa para conseguir una limpieza más completa.

Llevamos años investigando y entre las distintas opciones, en The International Dermal Institute (ya sabes, la base investigadora de nuestra linea cosmética dermalogica) preferimos usar aceites limpiadores, mucho menos agresivos que los tensioactivos que, además, garantizan que la barrera de la piel permanezca intacta y, por eso, resultan ideales para las pieles sensibles, sensibilizadas  y/o grasas.

¿Cuál es la ciencia de los aceites limpiadores?

“Lo semejante se atrae”. Así de simple. Es decir, la grasa atrae a la grasa.

Las sustancias grasas y aceitosas se solubilizan mejor en soluciones lipídicas. Piensa en la antigua crema fría: muy eficaz para eliminar el maquillaje pero que, lamentablemente, necesitaba después un tónico de alcohol para eliminar todos los residuos de la crema fría comprometiendo el equilibrio de la barrera lipídica.

Cuando utilizas un aceite para eliminar la suciedad grasa, estás empleando el principio químico llamado “lo semejante se disuelve en lo semejante”. En otras palabras, los aceites disuelven otros materiales que tienen una estructura química similar. Por ejemplo, los átomos del aceite limpiador (el disolvente) son similares a los del soluto, que es el maquillaje graso o los aceites de la piel (también conocido como sebo).
Los aceites limpiadores modernos se adhieren a las sustancias oleosas de la piel y luego se emulsionan y se eliminan cuando se utiliza agua para aclarar la piel. De este modo, se consigue un método de limpieza exhaustivo pero suave.

Por esta razón somos tan fans (y propulsores nos atrevemos a decir) de la doble limpieza. En The International Dermal Institute llevamos desde 1983 explicando los beneficios de usar dos tipos de productos para limpiar BIEN la piel. La primera limpieza se lleva a cabo con un limpiador base oleosa (aceites botánicos) para eliminar los aceites, las ceras y el maquillaje más resistentes y, la segunda limpieza se realiza con un limpiador a base de agua diseñado para tratar los problemas específicos de cada piel.

 

 

doble limpieza dermalogica...también en las manos

 

 

El resultado final es nuestro ya famoso “dermalogica glow”. Cuanto menos disolvente tenga un producto (por ejemplo el agua micelar) más difícil será eliminar eficazmente los aceites resistentes y el maquillaje a prueba de agua. Los aceites limpiadores suelen aportar más disolvente, respetuoso con la piel, que consigue que la limpieza sea más rápida, fácil y eficaz, sin dañar por ello nuestra preciada barrera protectora.

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