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Piel sensible y piel sensibilizada

Ha llegado la primavera y casi no nos hemos enterado. Sin los anuncios de El Corte Inglés (ocupados en hacer epis y material sanitario además de llevar comida a muchos hogares españoles, mil gracias señores), metidos en casa e incluso con nieve algunos días de abril, no parece que la primavera ya lleve varias semanas instalada en el calendario.

Pero la sangre altera, de verdad. Las hormonas se disparan tanto o más que las alergias y la piel se sensibiliza.

Seguimos en casa y la piel se resiente.

¿Sabes si tu piel es sensible o simplemente si se sensibiliza con los cambios de humor, de estación, de ambiente o de trabajo? ¿Tienes a veces los síntomas dolorosos y difíciles de controlar de la piel sensible?
El enrojecimiento, la deshidratación, la picazón y el ardor pueden estallar de repente, de forma ocasional y hay que calmarlo cuanto antes para no provocar lesiones permanentes en la piel. Por el contrario ¿luchas luchando cada día con enrojecimiento e incomodidad de la piel?

La piel sensible puede ser hereditaria o puede estar ligada a factores desencadenantes del estilo de vida como el estrés, la dieta, ingredientes cosméticos o incluso la contaminación. Saber qué causa que la piel reaccione te ayudará a determinar si es sensible o sensibilizada, lo cual es clave para mantener tu piel fuerte y saludable.

PIEL SENSIBLE

La piel sensible se debe a una débil función protectora de la piel que puede estar genéticamente predispuesta. Cuando la piel es sensible, su capa externa protectora deja pasar agentes irritantes, microbios y alérgenos, causando reacciones adversas como escozor, dolor o enrojecimiento. La noticia menos buena es que la piel sensible puede transmitirse de generación en generación. La buena noticia es que hay formas de controlarla.

Algunos signos de piel sensible:

  • Textura de piel delgada con una apariencia translúcida.
  • Una sensación de opresión, que puede indicar deshidratación y provocar reacciones cutáneas por los productos.
  • Enrojecimiento o manchas. Esto indica la existencia de capilares sobre reactivos o una tendencia a la rosácea.
  • Descamación o grietas en las mejillas y la frente. Puede ser causado por una piel deshidratada y función de barrera deteriorada.
  • Enrojecimiento y picazón, o sensaciones de ardor, que también pueden ser un signo de capilares sobre reactivos.
  • Pequeños bultos o erupciones cutáneas (que no deben confundirse con los brotes de acné).

PIEL SENSIBILIZADA

Nuestro estilo de vida, los agentes irritantes como los jabones, hidroalcoholes y demás productos de higiene y limpieza que estamos usando a diario así como algunos factores externos, pueden ser causa de piel sensibilizada. En este sentido es fácil reducir o eliminar sus síntomas simplemente evitando ese tipo de desencadenantes cuando es posible (cambiar de producto cosmético o de jabón de la lavadora, dejar de usar suavizante para la ropa o ambientadores artificiales, por ejemplo). Cuando no se pueden evitar los desencadenantes (ahora mismo el uso de jabones y desinfectantes), los síntomas de la piel sensibilizada se pueden controlar a través del cuidado de la piel.

Una piel sensibilizada puede verse afectada por cualquiera de los siguientes factores:

  • Estilo de vida (esto incluye el estrés, la dieta, el tabaquismo, la deshidratación, el alcohol, las reacciones a los ingredientes cosméticos, una dermoabrasión, depilación láser o las exfoliaciones excesivas y el uso de cosmética sin un pH equilibrado).
  • Medio ambiente (contaminación, alergenos en el aire, clima y cambios repentinos en climas o microclimas, como la transferencia de vientos fríos y secos al aire libre o el calor seco de las calefacciones en el interior). Y hay que tenerlo muy en cuenta cuando, poco a poco, podamos salir. Hemos entrado en casa en un clima frio de invierno y saldremos con un tiempo más cálido que va a afectar a nuestra piel.
  • Fisiología (estrés, fluctuaciones hormonales).
  • Enfermedad (rosácea, eccema, psoriasis).

Sin importar el desencadenante, fortalecer la barrera lipídica de la piel ayudará a reducir la gravedad y la frecuencia de sus reacciones. Imagina las células de tu piel como pequeños ladrillos. El “mortero” que los mantiene unidos son lípidos. Una barrera lipídica saludable ayuda a mantener la piel hidratada y saludable al retener el agua y evitar la entrada de contaminantes ambientales y microbios perjudiciales.
Cuando la piel está expuesta a desencadenantes que comprometen la barrera, el resultado es enrojecimiento, sequedad, irritación e incomodidad, también conocida como, sí, lo has adivinado: piel sensible.

Ahora más que nunca, cuídate, cuida tu piel.

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