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¿Existe el ácido perfecto?

El recambio celular disminuye drásticamente a medida que envejecemos.

La epidermis se compone de 5 capas que se originan en las células madre que residen en el estrato germinativo inferior o capa Basal. Del estrato Germinativo al estrato Espinoso, el granuloso, y finalmente al estrato Córneo, las células cambian tanto de forma fisiológica como de forma estructural. El tiempo que tarda una célula en pasar por esta transformación se denomina tiempo de renovación celular.

Cuando somos jóvenes el tiempo que la célula permanece como célula del estrato córneo es de unos 28 días. A medida que maduramos, este tiempo se alarga y puede llegar a ser de 50 días entre los 45-60. A medida que esto sucede, afecta a la apariencia y textura de la piel de varias formas: desde líneas finas y arrugas hasta el acné y la hiperpigmentación, las exfoliaciones químicas son una de las formas más efectivas de tratar estos cambios y problemas de la piel.

Pero no son un tratamiento infalible para todos: para obtener resultados óptimos, una exfoliación debe ser lo suficientemente fuerte como para acelerar el recambio celular, pero no tan potente como para provocar una inflamación severa a la piel.

A pesar de sus diversos usos, la mayoría de los exfoliantes funcionan de la misma manera: eliminan las capas más externas de la piel para estimular la renovación y el recambio celular, mejorando la textura y el aspecto de la piel.

Los exfoliantes se clasifican en 4 categorías, según la profundidad de penetración y su efecto sobre la piel:

Exfoliantes muy superficiales

Usados para tratar el acné, la hiperpigmentación y los signos de envejecimiento, estos exfoliantes afectan al Estrato Córneo y no penetran más allá del estrato gránuloso.

Exfoliantes superficiales

Estos exfoliantes se usan para exfoliar la piel en la capa epidérmica hasta la capa Basal (Estrato Germinativo). Tratan signos de envejecimiento acné e hiperpigmentación.

Exfoliantes de profundidad media

Normalmente realizados por un profesional médico, estos exfoliantes llegan a las capas más superficiales de la dermis hasta la dermis papilar. Tratan cicatrices superficiales y queratosis solares así como hiperpigmentación y signos de envejecimiento.

Exfoliantes profundos

Realizados sólo por profesionales médicos, los exfoliantes profundos retiran la dermis papilar y llegan a la dermis reticular para tratar el fotoenvejecimiento severo, las arrugas profundas y las cicatrices.

¿Qué hace que un exfoliante sea efectivo?

La eficacia de un peeing químico depende de un número de factores; desde la condición de piel, hasta el método de aplicación del terapeuta de la piel. Tener en cuenta cada uno de estos factores durante el proceso de tratamiento ayudará a mejorar los resultados.

Salud de la piel

Norrmalmente, la piel sana es menos propensa a experimentar reacciones adversas a exfoliantes químicos. La piel agrietada o deshidratada permite que los agentes de exfoliación química penetren aún más, lo que puede intensificar la sensación de picor y quemazón.

AHA, BHA, TCA…

Ja! parece complicado pero es mas fácil de lo que crees.

Los Alfa Hidroxiácidos (AHAs), Beta Hidroxiácidos (BHAs) y el ácido tricloroacético (TCA)  tienen diferentes tamaños moleculares, y por lo tanto penetran la piel en diferentes grados. Por ello, cada ácido se presta para el tratamiento de diferentes problemas de la piel. La concentración y pH del exfoliante también juegan un papel importante. Por ejemplo, los agentes exfoliantes con un pH bajo son más ácidos y mejores para abordar problemas como la pigmentación y las arrugas.

Alfahidroáxidos (AHA)

Son hidrosolubles, es decir, solubles en agua, y aunque se pueden sintetizar en laboratorio, se encuentran fácilmente en la naturaleza, normalmente en frutas. Sus funciones son la exfoliación de las capas de células muertas de la epidermis y la estimulación de la producción de colágeno.

Son agentes queratolíticos que rompen los enlaces (corneodesmosomas) que mantienen unidas las células muertas de la piel (corneocitos), lo que les permite desprenderse con mayor facilidad y, por lo tanto, mejoran la textura de la piel y la apariencia general.

Ampliamente considerados el grupo más versátil de agentes exfoliantes, los AHAs (incluyendo el ácido Láctico, el ácido Glicólico, el ácido Mandélico y el ácido Málico)  pueden usarse en diferentes concentraciones para diferentes efectos en la piel. Podemos usarlos en casa en concentraciones bajas a diario para exfoliar lentamente en el tiempo; cuando se usa en altas concentraciones, exfolia la epidermis de forma más rápida, rompiendo los corneodesmosomas a nivel celular.

Los AHA más utilizados

  • Ácido glicólico: Se obtiene de la caña de azúcar o de la remolacha. Es el de menor peso molecular, por eso la piel lo absorbe fácilmente y, aunque solo trabaja a nivel superficial, tiene una gran capacidad exfoliante con efectos inmediatos. También regula la producción de grasa, aporta hidratación, combate las manchas, favorece la formación de colágeno y reduce la profundidad de las arrugas.
  • Ácido láctico: Lo encontramos en los lácteos fermentados (yogur o kéfir). Es muy  hidratante, regenerador e iluminador, y además iguala el tono de la piel. Es mucho menos agresivo que el ácido glicólico y por lo tanto más adecuado para pieles sensibles.
  • Ácido málico y mandélico. El ácido málico se obtiene de las manzanas y el mandélico, de las almendras amargas. Sus moléculas de gran tamaño penetran en la piel de manera más lenta y menos agresiva y son mejores para pieles más sensibles.
  • Ácido cítrico. Se extrae de los cítricos: naranjas, limones… es uno de los antioxidantes más utilizados y menos agresivos. Es ampliamente utilizado para combatir los signos de la edad porque además ilumina, regula el pH de la piel y aclara las manchas.
  • Los AHA también dependen del pH
  • Para que los AHA exfolien de manera eficaz, deben ser formulados con un pH bajo; son más efectivos a un pH de 1.0-2.5.
  • El pH natural de la piel es medianamente ácido, desde 4.5 a 5.5.
  • El cambio de pH provoca un choque superficial en las células y causa cambios en la fisiología de la piel que contribuyen a la descamación y al aumento de la renovación celular.

Betahidroxiácidos (BHA)

Los BHAs como el ácido salicílico son solubles en aceite, haciéndo de ellos una opción de tratamiento excelente para pieles grasas y propensas a brotes de acné. Aunque su elaboración es sintética, proviene de la corteza del sauce, penetra fácilmente en los conductos sebáceos y en las lesiones inflamadas, ejerciendo una acción antimicrobiana, antiséptica, antiinflamatoria y también calmante. Es perfecto para tratar el acné ya que seca los granos y limita su proliferación al evitar que se acumulen células muertas en los poros. Es más suave que los aha’s y como los demás, reduce líneas y porta luminosidad. Lo encuentras en productos de la linea clear start como breakout clearing foaming wash, flashfoliant o breakout clearing booster.

Agentes queratocoagulantes (TCA)

Los agentes queratocoagulantes contribuyen a la exfoliación coagulando las proteínas de la piel, contribuyendo a la estimulación de la tasa de renovación y de recambio celular. En esta reacción, la proteína se desnaturaliza, similar a una clara de huevo que se vuelve blanca mientras se cocina. Esto puede producir los efectos de blanqueamiento de la piel conocidos como “frosting”, particularmente en áreas de acné o deshidratación. Son sólo aptos para uso profesional.

Método de aplicación

El modo en el que un exfoliante es aplicado puede jugar un papel en la profundidad de penetración. El masaje puede incrementar la absorción del producto, pero porque también aumenta la circulación sanguínea, lo que puede conducir a mayores posibilidades de eritema, sensibilidad o inflamación. Las herramientas de aplicación también pueden determinar la absorción: la gasa permite que se aplique más solución a la piel que un pincel. En casa, aplica con suavidad, en una pasada y sin masajear demasiado para evitar rojeces innecesarias.

Ahora que ya tienes todo claro con los ácidos, en casa o en la cabina profesional, renueva tu piel con la frecuencia recomendada para redescubrir su luz pero sin debilitarla demasiado.

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