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El colágeno de nuestra piel.

El colágeno es la principal proteína responsable de la resistencia y elasticidad de la piel. Es una proteína fibrosa que se encuentra en la dermis. Proporciona a la piel fuerza y soporte estructural, manteniendo su elasticidad y firmeza. Existen 28 tipos diferentes de colágeno, pero la dermis contiene dos formas principales:

• El colágeno tipo I (80-85% del colágeno de la piel) es el tipo de colágeno más abundante en la dermis y es esencial para mantener la estructura y la integridad general de la piel. Sus fibras son fuertes y están densamente empaquetadas, lo que proporciona a la piel fuerza, firmeza y resistencia al estiramiento. Las fibras de colágeno de tipo I están dispuestas en un patrón entretejido paralelo, lo que contribuye a la capacidad de la dermis para soportar la tensión mecánica.

• El colágeno tipo III (10-15% del colágeno de la piel) suele encontrarse junto al colágeno tipo I en la dermis. En comparación con el colágeno tipo I, sus fibras son más delicadas y sueltas, lo que le permite proporcionar soporte y flexibilidad a la piel. Es especialmente importante durante las primeras fases de cicatrización de heridas y reparación de tejidos, ya que forma un “andamiaje” para la formación de nuevos tejidos.

La combinación de colágeno de tipo I y de tipo III en la dermis garantiza la resistencia de la piel. Cada tipo desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud y el aspecto de la piel, y juntos contribuyen a su elasticidad, firmeza, flexibilidad y suavidad. Su síntesis puede verse influida por una serie de factores intrínsecos y extrínsecos (estilo de vida/medio ambiente), como la edad, la genética y la exposición solar.

El colágeno y el envejecimiento

La producción de colágeno cambia con la edad, es un hecho. Lo sabemos. Al ser la proteína más abundante en la dermis, el colágeno es vital para mantener la firmeza y elasticidad de la piel. Sin embargo, el colágeno se degrada de forma natural a medida que envejecemos debido a una serie de factores naturales/intrínsecos:

• La actividad de los fibroblastos disminuye disminuye a un ritmo del 1% anual a partir de los 30 años. Factores extrínsecos como el estrés crónico, la contaminación y la exposición a los rayos UV pueden inhibir aún más la producción de colágeno.

• Las metaloproteinasas de matriz (MMPs) son enzimas que descomponen las proteínas de la dermis. Una MMP conocida como colagenasa descompone el colágeno viejo para que pueda ser sustituido por colágeno nuevo. Las MMP también pueden activarse por la exposición a los rayos UV. Nuestros inhibidores naturales de las MMP disminuyen a medida que envejecemos agravando la producción de colágeno nuevo.

• Las especies de oxígeno reactivo (ROS), también conocidos como radicales libres, son moléculas inestables que degradan el colágeno. La exposición a los rayos UV, la contaminación y el estrés pueden causar daños por radicales libres. El colágeno es muy susceptible a este estrés oxidativo y puede conducir a una pérdida de firmeza y elasticidad.

• Los productos finales de glicación avanzada (AGEs) son subproductos tóxicos que se forman durante un proceso llamado glicación. Durante la glicación, la misma glucosa que proporciona energía a nuestras células puede reaccionar con el colágeno de nuestra piel, provocando una pérdida de elasticidad. Este proceso se produce gradualmente con el tiempo, pero puede acelerarse en las personas con niveles elevados de azúcar en sangre.

 

 

 

 

 

Además, una serie de factores ambientales y de estilo de vida pueden contribuir a la degradación del colágeno y provocar signos visibles de envejecimiento prematuro de la piel, como líneas finas, arrugas, sequedad y pérdida de elasticidad:

• La exposición excesiva a los rayos UV es uno de los principales factores que contribuyen a la degradación del colágeno.

• La contaminación ambiental supone una amenaza importante para la integridad del colágeno.

• El estrés crónico, ya sea físico o psicológico contribuye a la degradación del colágeno. Además, la inflamación inducida por el estrés agrava la degradación del colágeno causada por otros factores.

Pero ¡no te preocupes!!! tenemos varios trucos para ayudarte a preservar el colágeno en tu piel.

La pérdida de colágeno relacionada con la edad es inevitable, pero todos podemos tomar medidas para ayudar a mantener nuestra piel -y el colágeno- sanos.

• Utiliza protección solar todos los días: La exposición a los rayos UV es una de las principales causas de la degradación del colágeno. Elige un protector solar con un FPS de 30 o superior y vuelve a aplicarlo cada 2 horas.

• La nutrición importa: ciertos nutrientes ayudan a favorecer la síntesis de colágeno. La vitamina C (cítricos, fresas y pimientos), la vitamina E (frutos secos, semillas y verduras de hoja verde) y los aminoácidos (carnes magras, huevos, legumbres y productos lácteos) pueden ayudar.

• La hidratación es clave: una hidratación adecuada favorece la capacidad de la piel para retener la humedad, que es esencial para mantener la elasticidad.

Y… permanece atent@. Estamos trabajando duro para ayudarte a lucir en tu mejor piel.

 

 

 

 

 

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