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doble limpieza… el primer gran paso para cuidar tu piel

Sí, lo has oido mil veces y ahora, lo ves muy a menudo por ahi. Nos encanta servir de inspiración. Las cosas bien hechas, bien merecen replicarse, ¿no te parece?

Pero, ¿sabes de verdad en qué cosiste el concepto de la Doble Limpieza de Dermalogica? Llevamos muchos, muchos, muchos, muchos años (1986 fue el año en que dermalogica salió a la luz y casi desde entonces estamos machacando con este tema) diciendo a todo el que quiere escucharnos que la mejor forma de tener una piel sana es limpiarla en condiciones.

En Dermalogica consideramos que el paso de la limpieza es el más importante en una rutina de cuidado de la piel. Por ello implementamos, hace ya mucho tiempo, un sistema para que la piel esté realmente limpia sin llegar a alterar su integridad: la doble limpieza.

Hay veces que limpiar en exceso y con productos abrasivos puede ser perjudicial. La barrera protectora, la capa córnea, puede verse agredida por químicos y surfactantes que no respetan su equilibrio apareciendo picores, irritaciones y rojeces o descamación.

En la primera limpieza utilizamos PreCleanse o PreCleanse Balm. Son nuestras “prelimpiadoras” a base de mezclas de aceites, muy ricas en botánicos calmantes, polifenoles reparadores y vitaminas enriquecedoras, que van a retirar todo residuo y suciedad de base oleosa; es decir, grasa, contaminación, maquillaje, protección solar (que es lo más difícil de retirar), sin agredir tu piel. Son tan eficaces pero suaves a la vez, que valen también para desmaquillar ojos y labios.

Literalmente, licúan el sebo y los residuos oleosos. En química se dice que “lo similar atrae a lo similar” (vamos, el típico “clavo saca clavo”) es decir, que las sustancias grasas y oleosas se solubilizan mejor en soluciones lipídicas. Por eso los agentes emulsionantes de precleanse se adhieren a los residuos de base oleosa y los deshacen para su eliminación. Al agregar agua se crea una emulsión, encapsulando los desechos solubles en aceite y agua, y los elimina de la superficie de la piel dejándola lista para asimilar mejor el siguiente limpiador, específico para tu tipo de piel.

Tras esta primera limpieza, en la piel seguirá quedando suciedad de base acuosa, pero con la segunda limpieza podemos llegar mejor a los folículos y a los poros para eliminar los desechos atrapados y metabólicos.Teniendo en cuenta la cantidad de suciedad que se acumula en la piel a lo largo del día, es importante utilizar una doble limpieza para eliminar tanto los residuos solubles en agua como los que se disuelven en aceite. Elige tu segunda limpiadora en función del tipo de piel. Puede tratar la piel sensible, la piel muy seca, los signos de la edad… puede ser una leche, una cremita o un gel refrescante como foaming wash.

Gracias a la doble limpieza, la piel asimilará de forma óptima el resto de productos de tu rutina de cuidado diario, favoreciendo una piel sana y más aún si lo haces cada día, por la mañana para retirar el sudor y el sebo que se genera al dormir, y por la noche, para retirar cremas solares, maquillaje y los restos del medio (contaminación), tan agresivos para la piel como los propios rayos UV.

 

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