Hoy queremos enseñarte cómo tratar el acné adulto y los signos de la edad.

Con el tiempo tu piel cambia y sus necesidades, también.

Exfoliación regular (¡pero no demasiado!) hidratación y tratamientos activos muy potentes -combinados con un estilo de vida saludable- favorecen la reducción y eliminación del acné y conseguir mantener una piel suave y luminosa.

¿Sigues usando los mismos productos para el acné en los que confiaste como adolescente?

Probablemente no estén funcionando como solían hacerlo. Eso se debe a que tu piel se comporta de manera diferente cuando eres adulto, por lo que debes tratarla de manera diferente para obtener buenos resultados.
A diferencia de los adolescentes, los adultos también suelen estar preocupados por los problemas de sensibilidad, deshidratación y pigmentación, típicos de su edad.

Debido a que la renovación celular disminuye con la edad, la piel del adulto puede tardar más en curarse que la piel de los adolescentes, lo que significa que las marcas post-acné y el enrojecimiento pueden durar más aumentando la apariencia de envejecimiento prematuro de la piel.

Para eliminar el acné adulto, primero hay que centrarse en reducir el estrés crónico. Es un desencadenante principal del acné, ya que puede estimular el exceso de producción de grasa de la piel y las fluctuaciones hormonales, así como perjudicar la capacidad de curación de la piel.

En segundo lugar, para tratar el acné adulto con eficacia, establece un régimen regular de cuidado de la piel dirigido a los principales factores que contribuyen al acné: glándulas sebáceas hiperactivas (exceso de grasa), proliferación celular (exceso de células muertas de la piel), crecimiento de bacterias que causan el acné, inflamación crónica e hiperpigmentación postinflamatoria. (El último es el que causa esas marcas persistentes post-acné).

Busca productos multifuncionales que contengan ingredientes como el ácido salicílico, que ayuda a eliminar las células muertas de la piel; Bentonita o arcilla de caolín, que ayuda a reducir el exceso de sebo; timol y el terpineol, que ayudan a reducir el sebo y las bacterias causantes de brotes de acné; Niacinamida y hexilresorcinol, que ayudan a atenuar la hiperpigmentación postinflamatoria; y productos botánicos calmantes como el aceite de árbol de té y el regaliz.

Practica buenos hábitos de cuidado de la piel.
Aunque ya hemos visto que el acné en adolescentes y adultos es distinto, ambos pueden reducirse con los siguientes hábitos, que ayudan a conseguir una piel limpia y sin granos:

  1. Limpia los pinceles de maquillaje con regularidad, lava las fundas de almohadas semanalmente y desinfecta los teléfonos móviles todos los días para ayudar a reducir las bacterias que causan el brote de acné.
  2. Evita los ingredientes como la lanolina, el miristato de isopropilo (común en los polvos), el aceite mineral (que puede evitar que las células de la piel se renueven con regularidad) y la fragancia en los productos cosméticos (un irritante común).
  3. Ten cuidado de no lavarte la cara con agua caliente, exfoliar demasiado o tratar la piel de forma demasiado agresiva. Dichos hábitos pueden resecar la piel y desencadenar inflamación, lo que puede provocar arrugas.
  4. Mantén la piel hidratada para combatir la deshidratación, hace que las arrugas finas sean más evidentes, sino que también estimula el exceso de producción de grasa en la piel.
  5. Evita los hábitos de obstrucción de los poros y la congestión, como maquillarte y después no limpiar bien la piel.
  6. Practica un estilo de vida saludable siempre que sea posible. Eso significa dormir más, una dieta equilibrada, beber más agua, limitar el consumo de cafeína y no fumar.