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¿Cómo envejece la piel?

Es un tema habitual, repetitivo y manido, pero… de verdad ¿sabes cómo envejece tu piel?

Has leído tanto y has oído tanto que a menudo se te pasan por alto detalles que vas a poder leer aquí, con calma y relajación.

Y, si, te explicamos a continuación, otra vez 😉 lo que le ocurre a tu piel mientras tu estás entretenido, por ejemplo, viviendo.

A medida que la piel envejece, experimenta una desaceleración de los procesos naturales que ayudan a mantener cualidades juveniles como la firmeza, la rigidez y la luminosidad.
Inevitablemente aparecen signos visibles de envejecimiento de la piel (manchas, líneas finas, arrugas…) como resultado de los mecanismos de defensa naturales de nuestra piel.

También, y es lo natural, la renovación celular se produce cada vez de forma más lenta, igual que su recuperación. Te has fijado, por ejemplo, ¿cómo se cura una pequeña cicatriz o una quemadura en la piel de un niño y cuánto tarda nuestra piel en recomponerse?

Nuestra piel comienza a envejecer tan pronto como nacemos, pero por lo general no pensamos en ella como envejecimiento hasta que comienza a mostrar opacidad, manchas, líneas finas, arrugas y textura suelta y crepé.

Lo que causa estos signos visibles de envejecimiento es bastante complejo y varía de acuerdo con la genética y la exposición al medio (estilo de vida + entorno).

La piel con 20 años

Ya con 20 años, los hábitos de vida poco saludables, el daño ambiental y la exposición constante a los rayos UV comienzan a comprometer la integridad estructural de la piel. Nuestras defensas celulares comienzan a debilitarse frente a los radicales libres, y nuestra capacidad natural para combatir el daño de la piel disminuye. Las tasas de renovación y renovación celular también comienzan a disminuir de forma natural, disminuyendo el resplandor de la piel.

La piel con 30 años

En la década de los 30, el colágeno (que mantiene la piel firme) y la elastina (que mantiene la piel jugosa y tersa) se degradan provocando la aparición de arrugas visibles. La renovación celular y su reposición continúan disminuyendo favoreciendo la opacidad de la piel y un tono desigual. Algunas células incluso pueden volverse inactivas o convertirse en “zombis”, dando lugar a toxinas inflamatorias dañinas que aceleran la aparición del envejecimiento de la piel.

 

La piel con 40 años

A los 40 años, la piel se hace más delgada, pierde grosos y los lípidos de barrera, protectores naturales, ya no son tan numerosos. La deshidratación puede ser un problema ya que la disminución en la densidad de los lípidos provoca pérdidas transepidermiales más frecuentes.

Además, dependiendo de la actividad hormonal, que cambia tanto a partir de esta edad provocando diversas modificaciones en nuestro cuerpo, puede aparecer una actividad inusual en la piel, desde un tono de piel desigual hasta el acné del adulto.

También pueden aparecer signos más evidentes de envejecimiento de la piel, como manchas oscuras y opacidad significativa. Ya sabemos que la renovación celular es cada vez más lenta y hace que nuestra piel sea cada vez menos tersa y luminosa.

 

La piel a partir de los 50 años

Después de los 50 años, nuestra barrera protectora, nuestra capa lipídica, disminuye notablemente provocando una retención de humedad menos eficiente y un mayor potencial de sensibilidad y deshidratación.

El estrés crónico y la inflamación, tanto dentro como fuera del cuerpo, retrasan la recuperación de la piel, provocando la aparición de marcas duraderas y tiempos de curación más largos para cualquier lesión de la piel. Es ahora cuando la piel comienza a mostrar arrugas prominentes, líneas finas y decoloración de distintas zonas.
El secreto para tener una piel de aspecto saludable a cualquier edad es la luz, el brillo y el resplandor natural.

 

 

Para poder mantener siempre la piel sana y bonita es imprescindible desarrollar una rutina de cuidado que se corresponda con nuestro estilo de vida y entorno. A veces, es necesario cambiar las pautas y ajustarlas a las necesidades del clima, del lugar de residencia, de los hábitos de sueño, del trabajo que desempeñamos, del estado de salud, del deporte que practicamos…

Es muy importante consultar al especialista de la piel. El profesional titulado va a seguir de cerca nuestros cambios para poder pautarnos una buena rutina de cuidado cada vez que notemos cualquier alteración. Nadie mejor que tu esteticista para darte los mejores consejos para cuidar la piel.