fbpx

La ciencia que oculta, o descubre, la luz de tu rostro

Al igual que la contaminación lumínica de una ciudad atenúa el brillo de las estrellas en el cielo nocturno, la acumulación de células cutáneas muertas combinada con otros factores ambientales puede apagar el brillo de nuestra piel.

A este fenómeno lo denominamos bloqueadores de la luminosidad. Si no los eliminamos a diario, nuestra piel tendrá un aspecto cada vez más apagado.

A lo largo del día nos encontramos con muchos tipos diferentes de bloqueadores de la luminosidad a través de la exposición constante a los contaminantes del exterior y del interior que acaban en nuestra piel. Estamos rodeados de contaminación atmosférica por factores ambientales exteriores que pueden contribuir al daño de los radicales libres y pueden dar lugar a un tono de piel desigual, enrojecimiento y sensibilidad. Además, los vapores de los productos de limpieza, las fragancias artificiales de las velas o incluso los filtros de aire sucios pueden exponernos a la contaminación dentro de nuestra propia casa.

 

Los mejores teléfonos móviles de 2019 por menos de 200 euros | Escaparate | EL PAÍS

 

¿Sabías que nuestros teléfonos móviles también pueden contribuir a bloquear la luminosidad de nuestra piel? Enviamos mensajes de texto, navegamos por las redes sociales y luego hacemos una llamada, transfiriendo las bacterias acumuladas a nuestro rostro. Si añadimos todos estos factores a la acumulación de células cutáneas muertas, a una limpieza o exfoliación insuficiente y a la deshidratación, tendremos un “muro” de bloqueadores de luminosidad en la piel.

Esto favorece la aparición de signos prematuros de envejecimiento de la piel y lo que es casi peor, ¡una piel de aspecto poco saludable!

Por eso es tan importante limpiarse dos veces al día: necesitamos eliminar los contaminantes y las acumulaciones de restos para mantener la piel sana. El uso de un limpiador con tensioactivos suaves y beneficios acondicionadores eliminará suavemente la contaminación, la suciedad, el sudor, el sebo y otros aceites de la piel, sin despojarla de sus aceites naturales.

Una vez limpia, la piel puede absorber mejor los tratamientos sin aclarado para corregir aún más nuestros problemas.

Si quieres ir un paso más allá, incluye en tu rutina un limpiador con ácido glicólico, un conocido alfa hidroxiácido (AHA), para eliminar suavemente la acumulación de células muertas de la piel. Los AHA actúan “despegando” las células muertas de la superficie de la epidermis para descubrir una piel luminosa, uniforme y de aspecto saludable.

La ciencia del ácido glicólico

El Ácido Glicólico, también conocido como Ácido Hidroacético o Ácido Hidroxiacético, es  un αhidroxiácido (Alfa Hidroxiácido) o AHA, como se conoce más comúnmente en la industria del cuidado de la piel.

Forma una estructura cristalina que es muy soluble en agua. En comparación con otros AHA, tiene una estructura especialmente pequeña y un peso molecular bajo, por lo que puede penetrar fácilmente en la piel con resultados eficaces y sorprendentes.

 

 

Normalmente, un estrato córneo intacto está formado por capas muy compactas de células cutáneas muertas que están firmemente unidas. El ácido glicólico ayuda a separar y disolver los desmosomas (un tipo de proteína) que son las conexiones/uniones que mantienen unidos los queratinocitos (células viejas de la piel). Esto acelerará la renovación celular, permitiendo que las células muertas de la piel se desprendan más rápidamente de lo que lo harían por sí solas, revelando una piel más nueva, más luminosa y de aspecto más saludable.

Principios de los surfactantes

Una piel sana comienza con un buen limpiador formulado para eliminar la suciedad, el sudor, el sebo y la grasa de la piel. Estos factores pueden hacer que los poros se obstruyan y formen un ” muro” indeseable, lo que altera el aspecto saludable de la piel.

Los tensioactivos (agentes activos de superficie) pueden ayudar a retirar la suciedad y solubilizar los aceites. Sin embargo, muchos limpiadores tienen un problema en común: están desarrollados con fuertes tensioactivos que resecan la piel debido a la eliminación de los elementos protectores naturales de la piel, por ejemplo, los lípidos de la piel, las proteínas, los factores naturales de hidratación (NMF), etc.

Los tensioactivos tienen un grupo principal polar hidrófilo (amante del agua) y un grupo lipofílico no polar (amante del aceite) que les permite aglutinar la suciedad oleosa y solubilizarla, de modo que la suciedad pueda ser eliminada fácilmente. La suciedad y la grasa quedan atrapadas en el núcleo hidrofóbico, mientras que la superficie exterior hidrofílica disuelve la suciedad en el agua utilizada durante la limpieza.

 

Algunos tensioactivos pueden incluso eliminar por completo la barrera lipídica natural de la piel, lo que provoca un aumento de la evaporación del agua -también conocida como pérdida de agua transepidérmica (TEWL)-, una protección limitada frente a los agentes irritantes del exterior y una grave sequedad.

En resumen, son demasiado eficaces a la hora de eliminar la grasa de la piel, dejando la piel con una deficiencia de lípidos que aumentará los signos visibles del envejecimiento prematuro y la irritación. La buena noticia es que hay tensioactivos suaves que pueden ser eficaces, sin comprometer la salud de la piel.

Por ejemplo, los tensioactivos derivados de aminoácidos, como el glutamato de sodio, son muy suaves. Este tensioactivo se basa en el ácido L-glutámico, un aminoácido natural que puede reducir la pérdida de agua transepidérmica (TEWL) y dejar la piel con un tacto suave y acondicionada. Otro ejemplo es un derivado del aceite de coco que se sintetiza mediante diferentes reacciones químicas, creando un tensioactivo acondicionador lo suficientemente suave para su uso diario.

 

 

Pin It on Pinterest